Eficiencia energética
- 14/04/2010
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El Gobierno anunció el pasado 20 de marzo, en un encuentro con empresarios y sindicatos andaluces, que acometerá cuanto antes un programa de eficiencia energética en edificios públicos.
Asimismo la sostenibilidad es un objetivo recurrente.
Por otra parte, el Protocolo de Kyoto obliga a reducir las emisiones de CO2.
Por último, la reducción del impacto visual de los sistemas de producción de energía está siendo reivindicado no sólo por las organizaciones ecologistas sino por la opinión pública en general.
En la intersección de los hipotéticos círculos derivados de las premisas anteriores tenemos un tipo de energía usado desde tiempos remotos, muy utilizado en Europa actualmente y que consiste en el uso del terreno como intercambiador de frío-calor. Este sistema, que se denomina geotermia de baja entalpía, está empezando a ser valorado en España. Algunas empresas comprometidas con la sostenibilidad, como la sueca IKEA, incorporan ya a sus edificios este tipo de energía.
Existe una plataforma, GEOPLAT, donde se agrupan los agentes del sector de la geotermia en España, lo que indica que este sistema ya está siendo considerado tanto por la Administración como por la iniciativa privada
Sin embargo, para su implantación definitiva, necesita algo más que un apoyo institucional. Todos coinciden en su bondad pero nadie, a excepción de unos pocos aventureros, lo utiliza con fines prácticos.
La Administración debería liderar el proceso de la utilización del sistema para que se confirmara como una alternativa real. Edificios públicos, estaciones de tren y metro, hospitales, etc…, suman muchos metros cuadrados en los que se podría ahorrar, con la utilización de la geotermia, gran cantidad de consumo energético en comparación con los sistemas actuales y reducir ostensiblemente las emisiones de CO2. Estamos hablando de un ahorro de miles de millones de euros y de miles de toneladas de CO2, por lo que parece evidente que la geotermia es más que una alternativa.
